Mayor tranquilidad, esperanza para su hija
La hija de cinco años de Virginia Languza no tenía dónde pasar sus días. Hasta hace poco tiempo, Pasay City, en el área metropolitana de Manila, Filipinas, estaba ocupada por usurpadores, personas que ocupan edificios abandonados sin permiso. Hileras de chozas poblaban las calles destruidas; no había sistema cloacal, electricidad ni sensación de seguridad en la comunidad. Los niños deambulaban por las calles.
Proporcionar un lugar seguro para crecer y prosperar
Aunque el gobierno demolió esta comunidad improvisada y construyó viviendas para 400 familias, los Leones reconocieron que aún se necesitaba un lugar seguro para que los niños pudieran jugar y aprender. Juntos, LCIF y los Leones de Japón y las Filipinas financiaron la construcción de un centro de aprendizaje infantil. Este centro de aprendizaje actualmente brinda servicio a casi 100 niños y está equipado con libros, materiales educativos, equipo recreativo, computadoras y un espacio de recreación al aire libre.
Los Leones locales han asumido el compromiso de brindar apoyo al centro, ofreciendo su tiempo de forma regular para la realización de proyectos y actividades de servicio voluntario. Se han diseñado planes a largo plazo tendientes a ampliar el centro de modo que beneficie a todos los niños que viven en el proyecto de viviendas. Los Leones tienen el compromiso de ayudar a brindar oportunidades a niños de escasos recursos en todo el mundo.
Un fundación más sólida, un futuro más prometedor
Languza está agradecida por el apoyo de los Leones al centro de aprendizaje de su comunidad. “Podemos darle a nuestra hija un centro muy bueno para que aprenda y estudie. Agradecemos a los Leones porque respaldan proyectos que nos dan la oportunidad de tener un centro maternal para nuestros niños, para su aprendizaje y formación. Es una gran oportunidad para nosotros”, expresó.






